viernes, 8 de agosto de 2014

EL TRABAJO EN LA ESCUELA CON ALUMNOS SUPERDOTADOS.


¿QUÉ PODEMOS HACER EN LA ESCUELA CON UN NIÑO SUPERDOTADO?
Aunque los niños brillantes poseen capacidades excepcionales, muchos no pueden sobresalir sin asistencia. Necesitan ayuda académica pero también asistencia emocional a través del entendimiento, la aceptación, el apoyo y el aliento.

Aquellos chicos brillantes que están aburridos y frustrados en la escuela, están en peligro de aislarse mental, física y emocionalmente.
Se pueden rebelar, transformarse en chicos problema, ser castigados por ser astutos, vivos o hacerse los payasos en clase. Pueden aprender a rendir por debajo de sus capacidades. Y así tener un bajo rendimiento ya que perdieron el deseo de aprender.
Si nunca tienen que hacer nada que los desafía, frecuentemente pueden terminar con habilidades de estudio pobres o inexistentes. Cuando un niño siente que sus necesidades no se satisfacen en la clase, cuando no obtiene la atención que necesita, tiende a bajar su rendimiento, a interrumpir la clase, a molestar a sus compañeros, a desafiar los conocimientos de la maestra e incluso a fracasar en sus tareas y exámenes.

 
Estos niños aprenden diferente, actúan diferente, reaccionan diferente que sus compañeros de la misma edad cronológica con habilidades promedio. Enseñar a un niño brillante lleva más tiempo y trabajo para el maestro aunque parezca lo contrario. Se requiere:

• planear y evaluar separadamente y en forma distinta sus tareas
• más tiempo de enseñanza por la cantidad de trabajo que son capaces de hacer
• más entrenamiento de parte de la maestra por la calidad y la sofisticación del trabajo.

¿ESTAMOS PREPARADOS LOS MAESTROS PARA AFRONTAR ESTE DESAFÍO?
Así como los docentes nos preocupamos cuando tenemos un alumno que no logra aprender del mismo modo que los demás y desarrollamos distintas estrategias, actividades y situaciones para que avance en su proceso de aprendizaje, también debemos hacerlo cuando llega a nuestras aulas un niño superdotado.






Este trabajo no es nada fácil
No es fácil mantener a un niño curioso, creativo e intenso con buena predisposición para lo que se le presenta y colaborador con la tarea. Para lograrlo es necesario el compromiso del docente.
Un docente que sea facilitador del aprendizaje, que tenga el deseo de enseñar a estudiantes que incluso son más brillantes que él, que los respete y los entienda, que aliente el pensamiento y el cuestionamiento, que genere en el aula un clima en el que equivocarse, arriesgarse, preguntar y dudar formen parte del proceso de aprendizaje.

Las necesidades educativas que plantean estos niños no se dirigen a la búsqueda de una persona que pueda responder todas sus dudas, sino a alguien que pueda guiarlos.
ALGUNAS ALTERNATIVAS PARA EL TRABAJO CON NIÑOS SUPERDOTADOS.

Al igual que con cualquier niño, el docente debe identificar en estos alumnos su capacidad de pensamiento, de razonamiento, su vocabulario e indagar en qué momento del proceso de aprendizaje se encuentra, con qué herramientas cuenta, qué es lo que ya sabe y qué es lo que le interesa.
  Consideramos que todas y cada una de las estrategias antes mencionadas son valiosas para trabajar con los niños superdotados. Ninguna de ellas es mejor que la otra. Dependerá de las necesidades del alumno, de sus características, de sus intereses, del trabajo del docente, cuál de ellas se elige en cada momento.
Lo importante es que se le ofrezca al niño, al igual que a cualquier otro alumno, un amplio abanico de posibilidades educativas.
Pensamos en la educación como la actualización del potencial humano.
Toda persona tiene el derecho a experiencias educacionales que desafíen su nivel de desarrollo individual independientemente de si este es más bajo o más alto que el nivel del grado que tienen sus compañeros de la misma edad. El material debe ser presentado a su propio paso, y con su estilo e interés en mente. Cualquier otra cosa es perder el potencial humano, impedir el progreso del individuo y de nuestra sociedad y mal usar los principios de equidad que la educación propone para todos los estudiantes.
en y para la diversidad responderá a las necesidades que estos niños tienen.
MENTAL (OLIGOFRENIA). 

Oligofrenia o síndrome arcaico anormaligofrénico (del griego poca mente) o frenasténico es el nombre que se le daba antiguamente a una patología psíquica consistente en una deficiencia mental grave como consecuencia de la interrupción del desarrollo de la inteligencia durante el periodo intrauterino o a muy corta edad. Dependiendo del nivel de incapacidad, antiguamente se clasificaba en cuatro tipos, pero es una clasificación arcaica ya no aceptada, dado que muchos de los términos que se utilizaban son peyorativos (véase discriminación):
·         Idiota: Incapaz de comunicarse, sin actividad física, imposible de educar. Cociente intelectual (CI) no superior a 30.
·         Imbécil: Incapaz de leer o escribir. CI no superior a 60.
·         Morón: Autosuficiente en las tareas manuales y con cierto desarrollo de memoria, pero sin la capacidad para desarrollar abstracciones mentales. CI no superior a 90.

·         Idiot-savant (literalmente "sabio-idiota", en francés): Autosuficiente para tareas manuales, aunque carente de criterio. Puede llegar a hilar 4 palabras seguidas, aunque no se le llega a entender. Hay "savants" no oligofrénicos, relacionados con el autismo y algunos pueden presentar algunas habilidades intelectuales en un grado sorprendente de desarrollo.


 MOTORICAS                                          











Las alteraciones que se producen en el sistema óseo articular  incluyen malformaciones que afectan a los huesos y a las articulaciones, tanto de origen congénito, artrogriposis y agenesias, como  adquiridas, entre las que se encuentran reumatismos infantiles y traumatismos.
Cuando la afectación es a nivel del sistema muscular, se habla de miopatías. Son alteraciones de la musculatura esquelética, de origen congénito y caracterizadas por un debilitamiento y degeneración progresiva de los músculos voluntarios.
La lesión puede ser producida también por un mal  funcionamiento en el sistema nervioso. Puede estar alterada la médula espinal debido a traumatismos, tumores o malformaciones congénitas que provocan parálisis más o menos invalidante según el nivel de médula afectada. Otras alteraciones son debidas a procesos infecciosos por virus (poliomielitis anterior aguda); o a malformaciones congénitas producidas en el embrión en el período formativo de la columna vertebral y médula. A este último grupo pertenece la espina bífida. 


martes, 5 de agosto de 2014

Atención a la diversidad

Breve resumen
La diversidad es una característica intrínseca de los grupos humanos, ya que cada persona tiene un modo especial de pensar, de sentir y de actuar, independientemente de que, desde el punto de vista evolutivo, existan unos patrones cognitivos, afectivos y conductibles con ciertas semejanzas. Dicha variabilidad, ligada a diferencias en las capacidades, necesidades, intereses, ritmo de maduración, condiciones socioculturales, etc.


 Frente a una visión que asocia el concepto de diversidad exclusivamente a los colectivos que tienen unas peculiaridades tales que requieren un diagnostico y una atención por parte de profesionales especializados, consideramos que en los grupos educativos existe una variabilidad natural, a la que se debe ofrecer una atención educativa de calidad a lo largo de toda la escolaridad.Hay que tener presente, a este respecto, que la educación es un derecho básico, de carácter obligatorio recogido en la Constitución y que, por tanto, todo ciudadano debe encontrar respuesta a sus necesidades formativas, de modo que adquiera un bagaje cultural que le permita convertirse en miembro de pleno derecho de esta sociedad. Por tanto,entendemos la ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD como el conjunto de acciones educativas que en un sentido amplio intentan prevenir y dar respuesta a las necesidades, temporales o permanente de todo el alumnado del centro y, entre ellos, a los que requieren una actuación específica derivada de factores personales o sociales relacionados con situaciones de desventaja sociocultural, de altas capacidades, de compensación lingüística, comunicación y del lenguaje o de discapacidad física, psíquica, sensorial o con trastornos graves de la personalidad, de la conducta o del desarrollo, de graves trastornos de la comunicación y del lenguaje de desajuste curricular significativo.
Hay que tener en cuenta no sólo las actuaciones programadas desde el Centro Escolar; sino, la

sábado, 2 de agosto de 2014

EL RETRASO ESCOLAR

    El retraso escolar es una de las categorías generadas por los procesos 
de escolarización que ha desempeñado un lugar central en la gestión de relación 
escuela-infancia.






 ¿Cuáles son las causas más frecuentes?
  1. Déficit cognitivo o de la capacidad intelectual: quienes tiene una menor capacidad intelectual (objetivada habitualmente por tests) suelen tener fracaso escolar o académico, aunque pueden tener otras capacidades o “inteligencias” para cualidades musicales, artísticas, etc.
  1. Déficit de atención: los niños con trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH) suelen fallar en la atención sostenida (capacidad para mantener la atención durante un tiempo) y la atención selectiva (capacidad para seleccionar los estímulos relevantes de los irrelevantes). Así, el niño puede “ausentarse” mentalmente de la explicación del profesor y fallar en la comprensión. De persistir, aparecen suspensos en los exámenes y retraso escolar.
  1. Falta de motivación para el estudio y problemas psicológicos: la desmotivación se produce cuando no obtiene el rendimiento adecuado porque no está acostumbrado a esforzarse o porque no tiene buena sintonía con el profesorado o con los compañeros. También la monotonía y la rutina facilitan el desinterés. Los problemas del estado de ánimo, una baja autoestima y preocupaciones o miedos lo facilitan.
  1. Falta de supervisión familiar: los alumnos deben percibir el interés real de sus padres hacia su desarrollo escolar. Un estilo educativo permisivo y con escasa implicación tanto en las tareas escolares como en las entrevistas con los profesores puede conducir al retraso.
  1. Separación de los padres y otros problemas emocionales: un período de separación puede desestabilizar al niño. Las separaciones traumáticas o los cambios de normas y límites o cuando existe chantaje emocional, pueden repercutir en los estudios.
  1. Proteccionismo y falta de responsabilidad: los padres deben ir aprendiendo a delegar responsabilidades en sus hijos, a medida que van creciendo. Según crece el niño debe hacer más cosas por sí solo, aprendiendo de sus errores y de sus aciertos. Un niño que nunca organiza su mochila en casa (porque su mamá se la prepara todas las noches) no sabrá organizar su mochila en el colegio, olvidándose los libros o libretas que necesita en casa para realizar los deberes. Responsabilizar a los niños de sus tareas es fundamental para su planificación y organización. El paternalismo y la falta de responsabilidad facilitan el retraso.
  1. Déficit neurológico o sensorial: en ocasiones, una enfermedad neurológica o sensorial (p. ej: falta de visión o sordera) puede condicionar el seguimiento de las explicaciones del profesor en clase.


EL NIÑO DIFICIL

    A partir de los conocimientos previo, definimos al  niño difícil como un personaje inquieto, incordiante, que hace siempre de las suyas, que no obedece y se escapa de las manos, que altera la armonía familiar y la tranquilidad del aula, poniendo al borde del ataque de nervios a padres y  profesores.

Algunas características que suelen presentar estos niños son las siguientes:

  •  Muy activos.
  • Control de impulsos escaso.
  •  Suelen presentar alteraciones del sueño.
  • Retrasos en el control de la vejiga.
  • Alteraciones en el desarrollo del lenguaje y de las capacidades de aprendizaje.







El niño difícil es aquel que tiene dificultades, y merece nuestro apoyo, sobre todo nuestro amor, por mas que su comportamiento nos haga también a nosotros como padres la vida más difícil y también necesitemos nosotros apoyo y comprensión. Por desgracia las dificultades mutuas no hacen mas que reforzarse mutuamente.

Es una responsabilidad y un mérito de los padres el saber sacar provecho de las crisis para crecer todos juntos como familia








Educando mejor



 Afirmo que es necesario un cambio en la educación del siglo XXI. La sociedad evoluciona a un ritmo trepidante, imponiendo nuevos modelos en los que los progenitores no pueden ocuparse de sus hijos. En algunos casos ni tan siquiera desean hacerse cargo de ellos, declinando toda la responsabilidad de educarles en los profesionales de la educación. Pero, a la vez, éstos son mal considerados por la sociedad. Reprochando a este colectivo un exceso de vacaciones, una dejadez en cuanto a disciplina escolar ... Y la familia, ¿qué medidas toma ante la indisciplina de prole? ¡Más permisividad! ¡Qué eduquen ellos!, dicen; ¡qué para eso les pagan! No advierten que la educación es una tarea conjunta de padres y educadores en la que todos deben ir a una; sin excepción. ¿Recuerda el lector aquella respuesta del padre cuando el niño le decía: papá, el profe me ha pegado... ? –Toma (le daba otro cachete). ¡Algo habrás hecho! No, no se trata de pegar; sino de confianza. El tutor confiaba en el educador a ciegas.




 Sabía que su decisión era la correcta. Ahora nos encontramos con padres que se quejan del educador o incluso le amenazan con pegarle, simplemente porque creen a su hijo y no al educador. Otorgan plena confianza a un ser que está aprendiendo a establecer un criterio de conducta. A un niño que asimilará que cualquier comportamiento es adecuado porque su familia no le pone límites. Error garrafal. A menudo los hijos nos ponen a prueba para ver cuales son los límites –el camino- que deben seguir en su comportamiento diario: “que es lo que se puede y no se puede hacer”. Y nosotros pensamos que trata de saber hasta donde llega nuestra permisividad o paciencia. Y para no darle un disgusto inmediato (y se ponga a llorar, nada malo por cierto) vamos dejando pasar ciertos comportamientos inaceptables hasta que al final llega el castigo –y el disgusto- y no le hemos ahorrado nada. A veces el niño necesita el castigo para saber el límite que sus tutores le imponen -y se autoimponen- en su convivencia diaria con otros semejantes. Lo busca y lo necesita, no lo olvide el lector. Si la familia declina la responsabilidad de castigar a sus hijos (por muchas razones; entre ellas el sentimiento de no dedicarles el tiempo necesario por culpa de la actividad profesional de ambos progenitores, obligados por las necesidades de la sociedad actual), solo queda el medio escolar para hacerlo.